Harmony Korine traslada su universo trash a la moda

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De relato y estética trash distintiva, Harmony Korine se carateriza por explorar a la peor escoria de la sociedad norteamericana con personajes oscuros e historias polémicas como Kids.

Algunos de sus tantos admiradores, los creadores de la firma Proenza Schouler estaban deseosos de trabajar con Korine y trasladar ese universo a su propia colección. El resultado: “Act Da Fool”. Cortometraje filmado en el vecindario de Korine y que narra la historia de cinco “chicas que duermen en coches abandonados y pintan grafittis en las paredes; acerca de las cosas fantásticas de la vida, estrellas en el cielo y litros de licor de malta”. 

Según cuenta Korine, el corto está inspirado en la vida de las mismas protagonistas (conocidas suyas de sus años escolares) con un pasado bien trash en el que formaban parte de una pandilla de delincuentes pirómanas muy “hardcore” y que dormían en una casita en el  árbol. Obviamente él las amaba.

Crying a River

tumblr_l8j934c4i61qc177no1_500(1970 – 1993)

Pocas muertes me han afectado y conmovido tanto como la de River Phoenix. Algo en él, además de su belleza, me hacía recordar a James Dean. Tal vez esa aparente incomprensión de sus personajes o esa mirada pérdida.

Con frecuencia vuelvo a mirar sus películas. Algunas forman parte de mi historia (Explorers, Stand By Me, The Thing Called Love…), porque si hay algo que el cine y las películas que te marcaron permite es justamente asociarlas a determinadas etapas de tu vida.

Las que mejor reflejan su enorme talento como actor son Stand By me, Dogfight y My Own Private Idaho, en la que según dicen comenzó a transitar el camino hacia la muerte.

Cada tanto en E!, pasan un The E! True Hollywood Story sobre River Phoenix, donde se puede conocer más a fondo su vida. Como de chico se negaba a aceptar papeles en los que debía beber, fumar o incluso maldecir; sobre su vegetarianismo; la vida nómada y hippie junto a sus padres con quienes vivió en países como Puerto Rico y México, entre otros países de Latinoamérica.

En esa misma biografía se puede oír la desesperante llamada que hizo su hermano Joaquin Phoenix la noche del 31 de octubre de 1993 al 911. River sufría una sobredosis con un cóctel de drogas que había tomado en el Viper Room -un nightclub que en ese entonces pertenecía a Johnny Depp-.

A la 1.14 de la madrugada fue trasladado al Cedars Sinai Medical Center donde los médicos intentaron revivirlo, pero a los 40 minutos fue declarado muerto. River tenía 23 años.

Sobre su muerte Joaquin ha expresado:

“Después de la muerte de River sentí que me encontraba en un estado alterado. Me tomó más de un año recuperar mi vida”. “No tengo el más mínimo deseo de hablar sobre la muerte de mi hermano. Me crispa los nervios todas las veces que me comparan con él. Mi hermano fue una magnífica persona y un actor excepcional”.

“River y yo hablábamos sobre ponernos viejos, viviendo los 50 juntos, como probablemente nos tomaría ese tiempo trabajar juntos. Era algo hermoso pensarnos envejeciendo juntos. River será extrañado. Punto. Quiero decir, ahora más que nunca me habría gustado haber hablado con él acerca de cómo sería vivir sin tu hermano mayor”.

[Vídeo] (no apto para llorones/as)

Gosh!

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Napoleon bailando Canned Heat de Jamiroquai, para que su amigo Pedro no sea descalificado en las elecciones escolares, es una de mis escenas favoritas de Napoleon Dynamite.

“Napoleon, don’t be jealous that I’ve been chatting online with babes all day.” Kip.

Pero el que realmente se roba la película es Kip, el hermano de Napoleon. La forma en la que habla es increíble, un nerd total, ni hablar después cuando aparece la chica con la que chatea.

La banda sonora está buena, aunque nada del otro mundo. Temas de Rogue Wave, Figurine, Fiction Company, Trío Los Panchos, entre otros. Variada y con algunos diálogos e incluye el infaltable: GOSH!

Un tal Borat

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Este señor con cara de gil es la última creación del actor británico Sacha Baron Cohen y desde su aparición en los premios MTV Europe ha desatado toda clase de controversias y conflictos diplomáticos.

Sacha Baron Cohen, que ha sido comparado al mismísimo Peter Sellers, ganó popularidad allá por el 2000 con Da Ali G Show, una comedia en la que el actor interpretaba a Ali G, un gangsta rap que entrevistaba a famosos (Jarvis Cocker fue de los primeros). En el 2004 incorporó otros dos personajes al programa, siendo Borat uno de ellos.

Borat Sagdiyev, proviene de Kazajstán, un país cercano a Irak y Afganistán. Sus expresiones por lo general son de tono antisemitas y misóginas. Es periodista y viaja a Estados Unidos con el propósito de conocer en profundidad la cultura y estilo de vida norteamericano para difundirla entre sus compatriotas.

Ésta experiencia que comienza con una breve pero devastadora presentación de su país y familia (una hermana que es la tercera mejor prostituta y un hermano enfermo mental al que hay que mantener encerrado) está plasmada en la película Borat: Los aprendizajes culturales de América para el beneficio de la gloriosa nación de Kazajstán, escrita por Larry Charles (Seinfeld, Mad About You, Entourage) y será estrenada en EE.UU el mes próximo.

Desde ya tanto el personaje como el propio Sasha Baron Cohen han desatado todo tipo de reacciones e acusaciones de antisemitismo. El actor, que por cierto es judío, se defiende al explicar que lo único que intenta a través de Borat es demostrar cómo en la actualidad el racismo crece de manera oculta, en una especie de conformismo mudo. “No es racismo”, sino una “parodia sobre el antisemismo que existe en la sociedad”.

La película ha generado además conflictos diplomáticos entre EE.UU, Inglaterra y Kazajstán, país que se ha sentido tan ofendido con la imagen errónea que se ha propagado de su cultura, que contrató lanzó una campaña educativa a lo largo de EE.UU para recuperar la reputación tras ser ridiculizado mundialmente.

Ves lo que quieres ver

Cuesta ser objetivos al momento de ver por primera vez a Borat. Porque más que gracioso resulta ofensivo, y justamente por eso es común quedarse con una lectura equivocada de lo que realmente trata la película.

Lo interesante detrás de Borat, y que muchos parecen interesados en ocultar, es la dura crítica que Sasha Baron Cohen hace a la sociedad norteaméricana. Porque Borat, ese ser antisemita, profundamente “conservador” y machista no elige sus víctimas al azar y sus expresiones desafortunadas tampoco son gratuitas. Cada uno de sus entrevistados se ha prendido a las manifestaciones racistas, mostrando cómo piensa una importante parte de esa sociedad.

Hasta ahora no he leído una sola crítica sobre ese costado político de la película, sobre ese discurso que vemos explícito en los documentales de Michael Moore. Porque Cohen, desde otra perspectiva, logra poner en evidencia a esos “estúpidos hombres blancos”, de los que habla Moore. Porque es ahí precisamente donde radica la verdadera crítica de Cohen. A esa “American way of life”, al hermetismo ultra conservador e ignorante de un país que sigue pensándose el mejor del mundo.

Eso llamado “dating”
+ “We support your war of terror”

Vienen por más…

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Esta parece ser la temporada de la reaparición y posterior reivindicación de algunos de los actores más “importantes” de los ´80. Kiefer Sutherland con 24, Emilio Estevez en faceta de director – su película Bobby ha recibido excelentes críticas-,Anthony Michael Hall con The Dead Zone, Charlie Sheeny Jon Cryer con Two and a Half Men, Diane Lane con Infidelidad, la locura Demi Moore si se quiere…
Matt Dillon por ejemplo, es uno de esos actores que ha tenido grandes paréntesis en su carrera y donde uno no termina de entender si se debe a que de repente acepta cualquier papel porque se farreó toda la plata o simplemente no sabe elegir los guiones adecuados.
Dillon es uno de esos pocos actores “jóvenes” que cada tanto logran interpretar personajes que quedan en la memoria. El marginal Dallas en The Outsiders, el rebelde de Rebel, Cliff, el grunge del que me enamoré pérdidamente en Singles,Tommy en Beautiful Girls y el buenudazo de Larry en To Die For son sin duda mis favoritos.
Anoche me sorprendí al verlo siendo premiado en el Festival de San Sebastian -premiación bizarra si las hay- pero ahora que lo pienso creo que justamente por esos gratos momentos de lucidez creativa Dillon se tiene bien merecido el Donostia. Así que esperemos dentro de la brevedad poder ver su más reciente inspiración en Factotum donde interpreta al escritor Charles Bukowski.

Have you ever watched a movie and fallen in love with one of the actors?

2

Lo mío con Vincent Gallo no fue amor platónico a primera vista sino una especie de encantamiento que se fue dando gradualmente. Lo sabía feo y me gustaba. Lo que lo hacía atractivo a mis ojos era la soledad y desamparo que transmitían personajes como Billy Brown. Para mí, de hecho,Vincent Gallo era Billy Brown.

Pero en la vida real, Gallo es todo lo contrario. Un tipo sin tapujos, arrogante y al que no le importa caer mal. A los 16 se fugó al West Side de New York donde conoció a Jean-Michel Basquiat, formó Gray y tocó en el CBGB´S. En los ´80 se hizo llamar Prince Vincent y fue el portavoz blanco del hip hop de Nueva Cork además de manager de los N.Y. Breakers. Es actor, músico, coleccionista, escritor, fotógrafo, guionista, poeta, pintor.

Declara abiertamente odiar a los socialistas tanto como a los hippies y estampa en cada lado la imagen de Ronald Reagan, a quien confiesa haber votado. Dice que el cine de David Lynch es una basura y que Harmony Korine es un enano rico que droga a las chicas para violarlas.

La pregunta que da titulo a este post la hace Vincent en su site, donde busca por medio de la complicidad vender una imagen, o bien a sí mismo.

“Yo Vincent Gallo, estrella de varios clásicos del cine como Buffalo 66 y The Brown Bunny he decidido estar a la accesibilidad de todas las mujeres. Todas las mujeres que puedan pagarme. Por la módica suma de $50.000 dólares más expensas -eso quiere decir que ella debe correr con todos los gastos- cumpliré el deseo, sueño o fantasía de cualquiera que haya nacido naturalmente mujer. Para aquellas que deseen disfrutar de mi compañía por una semana, el precio será de $100.000 dólares. Viejas, pelirrojas e incluso chicas negras pueden tenerme en caso de poder pagar esa suma.
Aconsejo a las potenciales clientas que vean la controversial escena de The Brown Bunny para asegurarse por sí mismas si pueden acomodarse completamente a mí”. –

Además de vender toda clase de chucherías -desde trapos sucios hasta una medalla de su primera comunión- Mr. Gallo ofrece su esperma con algunas excentricidades(?) de por medio.
Toda persona de piel oscura deberá abstenerse pues sólo podrán aspirar a la compra de su jugo las rubias naturales y de ojos azules. Se otorgará un descuento a aquella que pueda comprobar un lazo familiar directo con algún soldado alemán de mediados del siglo pasado y se asegura un bebé sano ya que no existen entre sus ancestros antecedentes de deformaciones ni de enfermedades genéticas. Eso sí, el bebé no podrá portar el apellido Gallo -aunque por ahí se puede llegar a un acuerdo ($$)-.

Entonces, respecto a su pregunta, mi respuesta es NO. Nunca me he enamorado de un actor al mirar una película, pero sí del personaje Vincent Gallo.

Ir al cine ¿si o no?

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Sabida es mi adicción al cine y todo lo que lo envuelve, la música, los actores, la fotografía, el guión, en fin, mientras más sepa, mejor.

Tanto me gusta que lo considero un momento mágico que nada ni nadie puede o debe interrumpir. Reclamo cuando hacen ruido o se ponen a conversar durante la película, que se rían desmesuradamente sobre todo en partes que no me parecen graciosas, o que al cabo de un rato se sigan riendo sobre lo mismo, o sea, sí, soy bastante histérica. Por eso me cuesta ir al cine o incluso ver películas acompañada, como que lo pienso dos veces antes de hacerlo. Evito esas personas que preguntan todo, todo el tiempo qué paso que no entendí, cuestiones subjetivas o que quedan libradas a la imaginación o que por el contrario, piden explicación sobre situaciones lógicas e implícitas que se dan o se explican a lo largo de la trama.

Cualquiera de estas cosas / situaciones me sacan de quicio y del “trance” en el que me sumerjo. Antes solía pensar que esto no pasaba de una excentricidad, pero cuando noté que otras personas sufrían lo mismo empecé a pensar que se trataba de algo más que una “maña”. Sobre todo después de que miré un documental en el cable sobre “cinéfilos”. Ahí descubrí que no estaba sola en el mundo y que habían otros seres especiales con manías similares y aún peores que las mías (por ejemplo uno que antes de mirar una película solo ingería alimentos que lo obligara a hacer la digestión después de tres horas).

Uno de los protagonistas estaba en la sala del cine, a punto de mirar una película. Cuando empieza, la imagen se mueve y queda mal encuadrada. El tipo se empieza a poner nervioso, se angustia hasta que finalmente se indigna. Espera unos minutos y llama por teléfono al proyectista. El tipo tenía el teléfono de todos los cines y proyectistas de la ciudad.

Ahí me acordé el día que fui a mirar End Of The Century en un ciclo de cine, la calidad era tan mala que daba la impresión de que estaba mirando la película en un computador del año ´90. La imagen estaba tan pixelada que podía armar mi propio rompecabezas de Dee Dee Ramone. Me quedé pegada mirando los píxeles por más de media hora. Cuando salí del cine lo primero que hice claro, fue comentar indignada lo mal que se veía, pero a nadie pareció importar.

Después de esa oportunidad no fui nunca más a ese ciclo, razón por la cual me he perdido películas extraordinarias. Pero a diferencia del tipo del documental, no tengo el teléfono de ninguno de los mother fuckers a cargo del proyector.

Ghost World

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Ghost World es como The Breakfast Club, una película de culto que no hay que dejar de ver.

Dirigida por Terry Zwigoff y basada en el comic de Daniel Clowes, Ghost World retrata la vida de dos adolescentes, Enid (Thora Birch) y Rebecca (Scarlett Johansson), que enfrentan con ironía y rebeldía todos esos convencionalismos que imponen la sociedad, el colegio y los padres.

Ambas viven en una ciudad fantasmal donde consideran todo lo diferente a ellas absolutamente freak y detestable. Se burlan permanentemente de todo y de todos (forma en que terminan conociendo a Seymour –Steve Buscemi-, persona clave en la vida de Enid).

La película muestra los cambios que se transitan durante la adolescencia y cómo no siempre ello es sinónimo de una historia rosa y llena de felicidad sino más bien una etapa cargada de dolor, angustia y miedo.

Si tienen la oportunidad de mirarla, les recomiendo que no se la pierdan.