3 discos favoritos

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1. Jenny Lewis and The Watson Twins es el proyecto solista de Jenny Lewis, cantante de Rilo Kiley. Su Su debut,Rabbit Fur Coat, será lanzado el 24 de Enero por el sello Team Love y se lo debemos a Conor Oberst (Bright Eye /Team Love).

El disco suena muy del sur de EE.UU y me es inevitable escucharlo sin que me vengan a la mente escenas de películas como O Brother, Where Art Thou?. Incluso hay un tema, Run Devil Run, que no sé por qué, lo vinculo directamente a esa escena en que tres mujeres están lavando en el río y…, bueno, bueno… Si bien en en un principio Rabbit Fur Coat no me atrajo demasiado, debo decir que a medida que lo escucho me gusta más y más. Música para calmar el calor (?).

Melt Your Hearte tres mujeres están lavando en el río y…, bueno, bueno… Si bien en en un principio Rabbit Fur Coat no me atrajo demasiado, debo decir que a medida que lo escucho me gusta más y más. Música para calmar el calor (?).

2. Rocky Votolato es un cantautor de Texas bastante alejado del prototipo cowboy/country. Votolato, que formó parte hasta el 2000 de Waxwing, sentía que su música no pertenecía al formato “banda de rock” y optó por lanzarse como solista y recién en el 2001, con su primer disco, se sintió al fin cómodo con sus canciones.
El año que viene Barsuk lanzará Makers, nuevo disco de Votolato. Acá un adelanto.

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3. Para terminar, un EP que escuché recientemente y que me agradó bastante: Between the Pine, disco solista de Jim Diotte junto a su esposa Robin Toste. El EP tiene tres temas y lo pueden bajar en 80H Records.

Tom Vek – We Have Sound (2005)

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Se llama Tom Vek. Es inglés, tiene 23 años y acaba de lanzar su primer disco We Have Sound.

Algunos no tienen problema en calificarlo como el nuevo genio de Inglaterra, y eso que el disco apenas ha sido lanzado; otros en tanto, hacen oí­dos sordos a tanto ruido y sólo lo consideran un nuevo derivado de bandas como Franz Ferdinand o Bloc Party.

Lo cierto es que Vek se destaca por ser un músico de múltiples talentos, siendo el máximo responsable de We Have Sound, disco que mezcla sonidos que van desde el garage hasta el folk y donde cada instrumento, guitarra, bajo y baterí­a, sin olvidar mencionar maquinolas y ruidos varios fueron grabados por el músico.

Años de trabajo, juntando dinero y tratando de conseguir un sello discográfico interesado (Touch Records se mostró interesado pero no podí­a pagar los gastos de las grabaciones), con horas de grabación prestadas en varios estudios y garages de Londres, We have a sound quedó listo en abril del año pasado. ¿El resultado? Diez canciones que mezclan el garage rock, el electro pop, funk y folk. Todas de plena autorí­a de Vek. Con letras del tipo “si quieres la verdad, entonces será mejor que empecemos a mentir”.

En noviembre pasado se lanzó el primer single de difusión, If You Want, mientras que en marzo fue el turno de I Aint Saying Goodbyes. Por el momento Vek se apronta para la gira promocional del disco tras haber teloneado a Moby en su gira por Inglaterra.

Si Tom Vek es o no uno más del montón es algo que sólo el tiempo dirá y mientras eso no pasa aprovecharé para seguir tatareando y bailoteando “…i aint saying goodbyes”

Sleater Kinney – The Woods (2005)

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Con las bandas y el paso del tiempo suelen pasar dos cosas: 1) que opten por seguir el mismo estilo y fórmula, con discos idénticos a lo largo de su carrera ó 2) que tengan la necesidad de experimentar en otros sonidos en los cuales identificarse, momentánea o definitivamente.

11 años en una misma banda puede tornarse algo completamente aburrido y agotador (si se hace permanentemente lo mismo). A Sleater Kinney, por ejemplo, el tiempo y la madurez pareciera acompañarlas de la mejor manera, evolucionando disco a disco y demostrando una y otra vez que no tienen por qué ser dulces y poperas.

The Woods, su séptimo y más elaborado álbum, sorprende con momentos que van desde la furia absoluta a cuelgues dulces y led zeppelinescos (?).

Fruto de improvisaciones en los conciertos de la gira junto a Pearl Jam en el 2003 y del clima político de lo últimos tiempos, The Woods fue producido por Dave Fridmann (The Delgados, Mercury Rev, The Flaming Lips, Low) y debió esperar varios meses hasta ser lanzado por SubPop, su nuevo sello, luego de años bajo el alero de Kill Rock Stars.

Janet Weiss, expresó que la espera por el lanzamiento fue más larga de lo usual y que durante meses debieron promocionar un disco que ni siquiera había sido editado. “Me podría volver loca tratando de explicar cómo las canciones cayeron del cielo a nuestras laptops”, comentó Weiss en el blog de la banda.

Pero la espera valió la pena y las 10 canciones que componen el disco, remarcan a lo largo de casi 50 minutos, la fuerza de este grupo surgido de las cenizas de Heavens to Betsy y Excuse 17 en pleno auge del denominado Riot Grrrl! (Bikini Kill, Bratmoville, L7) , movimiento en el que se mantuvieron por un corto período.

Temas como What´s mine it´s your o el colgado Let´s call it love, son algunos de los puntos más fuertes del disco, donde también hay espacios para la tranquilidad y la dulzura en canciones como Modern girl o Steep air.

La banda, que comenzó a ser más conocida luego de Call the doctor (1996), por las incisivas letras que reflejaban su postura ante la desigualdad entre géneros, el consumismo y la permanente jerarquí­a dominante de los hombres en los diferentes ámbitos del rock, nunca ha dejado de lado, desde entonces y hasta ahora, su actitud social y politicamente activa…

Y puede ser porque, como dicen en Enternain (primer corte de The Woods), no están aquí para entretenernos.

Hacia dos Veranos – Fragmentos de una tarde somnolienta (2005)

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A veces, en las interminables marañas de Internet, uno puede encontrar pequeñas perlitas que luego se transforman en piezas de colección y que si no somos lo suficientemente egoístas, hasta las podemos llegar a compartir con alguien.

Así fue como una tarde somnolienta, en busca de fragmentos oníricos que calmaran mi ansiedad y me llenaran de emoción y belleza, caí en un sitio web que de frentón me recibió con una de esas fotos antiguas cuyo paso del tiempo se hace palpable a través de la imperfección y las manchas.
Una familia en la playa sonríe frente a la cámara. Mar del Plata, Copacabana, el Caribe… vaya a saber… sólo sé que de inmediato la mente se me llenó de recuerdos de veranos pasados.Ahí estaba esa foto en honor a un verano, que además de permitirte viajar hacia un mundo ficticio o real, era la tapa de un disco. Un disco que llevaba el atrapante nombre de “Fragmentos de una tarde somnolienta”.

Se trataba de Hacia dos Veranos, una banda que además de capturar mi atención con esa foto, también me regalaba a mí (y a cualquier persona que así lo quisiese) el primer EP de la banda.

Con cuatro canciones de rock instrumental, Hacia dos Veranos, busca retratar momentos y experiencias desde un punto de vista onírico y alucinado. Algo perfectamente logrado en canciones como Sueño y Preludio.

Un nuevo favorito.