El amor no es más que una leyenda

Thich Nhat Hanh (1926 – 2022) fue un monje budista zen, escritor, poeta y activista por la paz vietnamita. Su formación de monje fue complementada con el estudio de religiones comparadas en la Universidad de Columbia y años de trabajo voluntario en zonas rurales de Vietnam. En 1967 fue nominado por Martin Luther King como candidato al Premio Nobel de la Paz de la siguiente manera: «No conozco personalmente a nadie que merezca más (este premio) que este amable monje vietnamita. Sus ideas para la paz, si se aplicasen, levantarían un monumento al ecumenismo, a la fraternidad universal, a la humanidad”.

En 2014 escribió la novela «El Monje: una historia de amor verdadera», la cual narra la vida del novicio Kinh Tam, quien recibe un bebé recién nacido del cual decide hacerse cargo. A medida que se desarrolla la historia vamos desentrañando quién es Kinh Tam y cómo es injustamente acusado de ser el padre de esta criatura, algo que afirma Thi Mau la madre del bebé, lo cual constituye una pena muy grave para un aspirante a monje. Muy pronto nos enteramos del giro que dará color a esta historia puesto que Kinh Tam no puede ser el padre de dicha criatura, lisa y llanamente porque es en realidad una mujer, que al mejor estilo Mulán, decide ocultar su verdadera identidad sexual para acceder a un mundo exclusivo para hombres.

“Pero Kinh Tam podía soportarlo, porque el novicio conocía la práctica de la tolerancia (magnanimidad) y había aprendido el modo de cultivar la bondad y la compasión.”

Y es que Thi Mau está enamorada del falso monje a tal punto que, cegada por su egoísmo por poseerlo, usa el amor pasajero de un criado para calmar sus penas. Una vez embarazada se le presenta la opción de confesar el nombre del padre del bebé para que pueda ser concedido el permiso de matrimonio pero, nuevamente presa de sus propios deseos, acusa falsamente a Kinh Tam con la esperanza de tenerlo a su lado. A pesar de que Kinh Tam sostiene su postura, de no ser partícipe de dicho error, no evita ser severamente castigado.

De esta forma el amor se nos presenta en todas sus formas: las más bellas como el amor a la espiritualidad y las más oscuras, como el amor posesivo. A través de esta novela, Thich Nhat Hanh nos Invita a reflexionar continuamente sobre las acciones de todos los personajes, sus sentimientos y cómo la práctica de la aceptación de las circunstancias, es una de las formas más sencillas de alcanzar la paz interior.

Buda dijo: “Ve a casa a la isla de tu interior. Hay una isla segura en ese lugar. Cada vez que sufras, cada vez que te sientas perdido, acude a tu verdadero hogar. Nadie puede arrebatártelo.”

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